La estación
Publicado: noviembre 25, 2009 Archivado en: Cuentos, Libros, Personal 1 comentario »En el taller de hoy expusimos nuestras tonalidades al recitar un cuento corto de Eduardo Galeano. Previa foto del Ferroclub de Remedios de Escalada, lo adjunto para que lo disfruten.
La estación
Achával vivía lejos, a más de una hora de Buenos Aires.
Cada mañana Acha subía al ferrocarril de las nueve para ir a trabajar. Subía siempre al mismo vagón y se sentaba en el mismo lugar.
Frente a él viajaba una mujer. Todos los días, a las nueve y veinticinco, esa mujer bajaba por un minuto en una estación, siempre la misma, donde un hombre la esperaba parado siempre en el mismo lugar. La mujer y el hombre se abrazaban y se besaban hasta que sonaba la señal de salida. Entonces ella se desprendía y volvía al tren.
Esa mujer se sentaba siempre frente a él, pero Acha nunca le escuchó la voz.
Una mañana ella no vino y a las nueve y veinticinco Acha vio, por la ventanilla, al hombre esperando en el andén. Ella nunca más vino. Al cabo de una semana, también el hombre desapareció.
De Días y noches de amor y de guerra
El amor es una droga
Publicado: mayo 19, 2009 Archivado en: Cuentos, Libros Deja un comentario »Este es un minipost para compartir un texto de Jorge Fernández Díaz, que forma parte de una recopilación de cuentos llamado Corazones Desatados. Lo comparto con ustedes, sin un copy and paste culposo.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=945192
Nos vemos mañana, o en el post siguiente.
Los momentos mas creativos
Publicado: mayo 12, 2008 Archivado en: Cuentos, Personal 1 comentario »Dicen que los momentos mas creativos de las personas surgen en la noche. Y también en los momentos de mayor tristeza, donde uno da rienda suelta a cada uno de sus sentimientos
Estoy entristecido y no me veo creativo. Mas bien monóto. No dejo de pensar en ti. Y en todos los momentos creativos que lograbamos juntos. De dia, de noche y en los sueños tambien.
Al final de cuentas me doy cuenta de algo. Sólo tengo un momento creativo que se repite. Es buscar la forma de dejar de pensar solamente en ti, una y otra vez.
La noche y la mañana
Publicado: noviembre 21, 2007 Archivado en: Cuentos Deja un comentario »La noche.
Cada dia que pasaba era un calvario. Era importante llorar lo suficiente para poder tocar fondo. Sola en medio del departamento, esa noche como todas las demas, intentaba llegar a esa instancia reparadora. Tocar fondo, con mis propias manos, despues de llorar sin parar para volver a impulsarse otra vez a la superficie. Mi alma se desgarraba una y otra vez, y no lograba entender por que se habia vuelto tan frio ultimamente.
Ojerosa y vestida de entrecasa, me voy al sillon a contemplar la habitacion. Eran las cinco de la mañana y aun quedaba media botella de Jameson en mi mano. Algunos muebles sutilmente cambiaron de posicion y los portarretratos con otras fotos. Radiante, alli estaba el, abrazado a su blonda acompañante. La misma ropa, el mismo perfume, las mismas canciones de amor. ¿Todo sigue igual para el? ¿Tan pocas cosas cambiaron en su vida para poder seguir viviendo con otra? ¿No entiende todo el dolor que llevo dentro? Leer el resto de esta entrada »
Dos rostros en el teatro de la vida
Publicado: noviembre 21, 2007 Archivado en: Cuentos Deja un comentario »Ella se sentía fuerte y segura de sí misma. El trabajo le representaba desafíos, no dificultades. Sus hijos, una compañía y no una carga. Durante muchos años los había criado con mucho sacrificio, ante la ausencia de su marido. Muchas veces se preguntaba que sería de su vida: si tenía una amante, si se había olvidado de su familia. A pesar de lo desolador que le parecía el panorama, Beatriz siempre encontraba una fuente de energía extra para enfrentar el día a día. Empleados, clientes, proveedores, amigos, familiares, todos ellos formaban parte de su rutina diaria.
La lluvia golpeaba los vidrios del local. Por momentos, en su mente se presentaban recuerdos de una depresión. No tenía demasiado tiempo para esos malos pensamientos, como solía calificarlos ante sus familiares mí¡s íntimos. La perdida de sueño, las pocas ganas de vivir, las angustias de comenzar otro día, todas esas cosas habían quedado atrí¡s. Tal vez, un síntoma pasajero. Tenía la leve sensación que, quizí¡s, este invierno era un momento especial. Otra chance de superar todos sus miedos. Leer el resto de esta entrada »
Un martes 9
Publicado: noviembre 21, 2007 Archivado en: Cuentos Deja un comentario »El martes estaba durmiendo plí¡cidamente hasta que mi perro Spot me despertó con su insoportable ladrido a las seis de la mañana. Es la hora en que habitualmente me despierto mas tarde, eso sumado a que me duermo pasada la medianoche. El sueño ocupa un lugar importante en mi vida, pero este no es el motivo por el cual les paso a contar esta aní©cdota.
Suena insistentemente el timbre, y escucho que otro perro tambií©n estí¡ ladrando. Mierda, creo que estoy jodido. Spot encontró un amiguito con quien compartir las mañanas, y parece que el dueño de esa mascota esta en la puerta de mi casa. Sigue sonando el timbre y yo dando vueltas en la cama con mi musculosa blanca y el pantalón del pijama: vestido ridículamente. ¿Acaso uno va a alguna fiesta cuando duerme?
Como ya no soportaba mas la situación, sumado a mi malhumor matinal, decido de una buena vez acercarme a la puerta para ver de que se trata este alboroto. Cuando me asomo veo a una señora rubia, con la mirada perdida y su perro (o perra, vaya uno a saber a que genero pertenecía, viendo a la dueña). Le pregunto que necesita y me contesta:
- ¿Ací¡ vive Camilo, el dueño del puesto de diarios de la esquina?
Sí, estoy jodido. Una señora a las seis de la mañana, con todo el aspecto de estar desvariada, preguntando por una persona que no vive en mi casa.
- No señora, ací¡ no vive ningíºn Camilo.
Cerrí© la puerta, furioso, pensando que insulto elegante, inteligente o ení©rgico podría haberle respondido. Pero no volví a la puerta. Mirí© a Spot y, obediente, volvió al comedor para seguir durmiendo. Intente hacer lo mismo, mientras seguía pensando en las cosas que debería haberle dicho a la pobre señora desvariada.






