A un año de la movilización de los tintoreros tradicionales
Publicado: julio 16, 2010 Archivado en: Personal, Tintorerías 1 comentario »En los últimos tres años de gestión de Mauricio Macri, decenas de comerciantes de la colectividad cerraron sus negocios ante las agresivas inspecciones que realizó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en nombre de una norma injusta (la Ley 1727). A pesar de la agonía que sufre el sector, la agrupación de Tintoreros Tradicionales Autoconvocados mantiene vigente la lucha de quienes aún resistimos el retiro de nuestro oficio.
A continuación, una carta de Marcelo Arakaki, que resume los desafíos de los tintoreros en estos últimos doce meses.
Hace un año la colectividad japonesa que agrupa a la mayoría de los Tintoreros Tradicionales se manifestó en una histórica protesta en defensa de sus fuentes de trabajo, frente a la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, contra una ley mal intencionada (Ley 1727 CABA), profesionales, Cámaras del sector y legisladores del mismo partido político que hoy nos gobierna en esta ciudad, redactaron ésta Ley impulsados por las ambiciones económicas y políticas de un pequeño sector.
Así desde mediados del 2008 la mayoría de las tintorerías tradicionales, fueron sorpresivamente inspeccionadas, labrándose actas, cuyas multas superaban los 50.000 pesos por una “Ley” que los tintoreros desconocían, y que fue reglamentada meses después de la asunción de Mauricio Macri como Jefe de Gobierno. Por esas casualidades, o no, Gabriela Michetti es la hermana de la presidenta, en ese entonces, de la cadena de tintorerías rápidas 5aSec.
Desde ese entonces, los comerciantes que pasamos a ser industria, debimos realizar un sinnúmero de adecuaciones acorde a la nueva Ley, además de otros tantos requerimientos técnicos y burocráticos. Todo esto en medio de una de las crisis económicas más profundas que ha vivido el país.
En algunos pasajes de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires dice: “La ciudad protege el trabajo en todas sus formas. El Poder Ejecutivo debe promover programas de incentivos económicos que fomenten la innovación tecnológica y/o reconversión o adecuación industrial, con especial énfasis en pequeñas y medianas empresas, tales como créditos para la reconversión o adecuación y tasas diferenciales, entre otros”.
Casualidad o no, jamás hemos recibido ni la más mínima contemplación.
Fue así que en la colectividad japonesa fue propagándose el temor por las inspecciones, sintiéndonos perseguidos. ¿Por qué el Gobierno no realizo las series de jornadas de capacitación previstas en la Ley 1727? Casualidad o no, ¿cuantos comercios podrían soportar económicamente las nuevas reglas de esta norma?
En menos de un año, cien (100) tintorerías tradicionales cerraron sus puertas.
Ante este panorama, un grupo de tintoreros tradicionales decidimos ponernos de pie, ya que la problemática empeoraba y sentíamos que nadie hacia verdaderamente nada para defender los intereses de todos.
De esta forma nació Tintoreros Tradicionales Autoconvocados: con fundamentos y convicciones iniciamos la lucha por nuestra actividad, recorriendo y entrevistándonos en todas las áreas del gobierno. Ante la faltas de respuestas inmediatas y concretas de parte de éstos. A pesar de los reiterados pedidos de entrevistas con el Jefe de Gobierno Mauricio Macri, se decide a principio de junio del 2009, en una reunión general y abierta de tintoreros tradicionales, la realización de la protesta por unanimidad por todos los presentes.
El Gobierno de la Ciudad, enterados de todos los preparativos dispuestos, nos convocaron de manera urgente a la Jefatura de Gobierno, el 23 de junio, día anterior a la protesta. Nos recibieron el Jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta y el Secretario General de Gobierno Marcos Peña. Se les planteó todos los reclamos sin respuestas ni resultados hasta entonces. Las palabras textuales que recibimos como respuesta del Jefe de Gabinete fueron las siguientes: “Esta protesta puede ser contraproducente para ustedes, les puede jugar en contra… suspéndanla…”
Le respondimos que lo nuestro era para defender nuestra única fuente de trabajo y su continuidad, sin fines políticos. Nos retiramos con más convicción de realizar la protesta.
Esa misma noche nos comunicaron desde la Jefatura de Gobierno, que a través de Marcelo Godoy del Ejecutivo de Gobierno, se enviaría a la Legislatura la Ley de reducción de Multas. Esto se confirmó más tarde en el Boletín Oficial el 9 de septiembre. Ese fue el primer impacto concreto de nuestra lucha.
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El 24 de junio del 2009, los tintoreros tradicionales de la colectividad japonesa nos manifestamos por primera vez en la historia, en una protesta pública, contra la Ley 1727 del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que nos obliga a cambiar radicalmente nuestro sistema artesanal de trabajo. Nos impone límites de tiempo (o mejor dicho, fecha de defunción) a nuestra actividad.
Buscan exterminar el oficio del tintorero tradicional o artesanal en Buenos Aires.
¿Esta es una ley justa para todos? ¿Qué pasaría con cientos de familias que después de décadas de trabajo debieran cerrar sus persianas? El daño ya está hecho: ¿ahora quién nos devuelve nuestra tranquilidad? ¿cómo reparar el daño causado?
A pesar de nuestra convicción, quienes convocamos la protesta no podíamos dejar de tener cierto temor, porque era la primera vez que se produciría un hecho semejante.
¿Cómo decirles a nuestros padres y abuelos que no cierren las persianas de sus tintorerías? ¿Cómo prometerles que está todo bien? ¿Cómo decirle a un artesano que deje de serlo?
Uno percibía en muchos trabajadores la resignación y la tristeza en sus corazones. Esta no era la forma que esperaban retirarse de sus actividades, de una manera tan abrupta.
Este no era el sueño que imaginaban para su negocio.
Cientos de personas nos agrupamos frente a las puertas de la Jefatura de Gobierno con pancartas, banderas argentinas y japonesas, taikos, kimonos y sin banderas políticas.
Atípico.
Fue una protesta por la continuidad de una actividad que es sinónimo de la colectividad, de décadas de oficio noble y artesanal, de mucho sacrificio para todas las familias.
Única fuente de ingreso desde aquellos primeros inmigrantes, que gracias al sacrificio y la perseverancia de sus trabajos han podido criar a sus hijos a pesar de los diferentes avatares económicos que ha sufrido el país.
A pesar de todo, nuestros corazones volvieron a latir muy fuerte, esta vez de orgullo de ver a todos esos tintoreros salir a la calle a defender sus trabajos, sus medios de vida. Todos tenemos un sueño de vida, somos como una vela que queremos que se consuma hasta el final.
Tintoreros Tradicionales seguirá trabajando con fuerza, con la misma convicción y fundamentos, para que nuestra actividad perdure por 100 años más.
Gracias a todos aquellos que estuvieron en la movilización del 24 de junio del 2009 y a todos aquellos que nos siguen alentando en esta difícil lucha de leyes. A pesar de que se han logrado cambios muy importantes, aún quedan muchas otras por mejorar.
Este es un humilde homenaje a todos aquellos que nos alentaron y creyeron en nosotros.
Por nuestro pasado, presente y futuro.
Hoy más que nunca necesitamos el apoyo de todos ustedes.
Por Marcelo Arakaki
Agrupación de Tintoreros Tradicionales Autoconvocados
Martes 13 de julio de 2010







[...] de Protección Ambiental (APrA, casi casi como la agencia estadounidense APA, pero qué top) era regular el negocio de las tintorerías. ¿Eh? Si, así es, controlar con rigurosidad industrial a un sector puramente familiar, con multas [...]