Un martes 9
Publicado: noviembre 21, 2007 Archivado en: Cuentos Deja un comentario »El martes estaba durmiendo plí¡cidamente hasta que mi perro Spot me despertó con su insoportable ladrido a las seis de la mañana. Es la hora en que habitualmente me despierto mas tarde, eso sumado a que me duermo pasada la medianoche. El sueño ocupa un lugar importante en mi vida, pero este no es el motivo por el cual les paso a contar esta aní©cdota.
Suena insistentemente el timbre, y escucho que otro perro tambií©n estí¡ ladrando. Mierda, creo que estoy jodido. Spot encontró un amiguito con quien compartir las mañanas, y parece que el dueño de esa mascota esta en la puerta de mi casa. Sigue sonando el timbre y yo dando vueltas en la cama con mi musculosa blanca y el pantalón del pijama: vestido ridículamente. ¿Acaso uno va a alguna fiesta cuando duerme?
Como ya no soportaba mas la situación, sumado a mi malhumor matinal, decido de una buena vez acercarme a la puerta para ver de que se trata este alboroto. Cuando me asomo veo a una señora rubia, con la mirada perdida y su perro (o perra, vaya uno a saber a que genero pertenecía, viendo a la dueña). Le pregunto que necesita y me contesta:
- ¿Ací¡ vive Camilo, el dueño del puesto de diarios de la esquina?
Sí, estoy jodido. Una señora a las seis de la mañana, con todo el aspecto de estar desvariada, preguntando por una persona que no vive en mi casa.
- No señora, ací¡ no vive ningíºn Camilo.
Cerrí© la puerta, furioso, pensando que insulto elegante, inteligente o ení©rgico podría haberle respondido. Pero no volví a la puerta. Mirí© a Spot y, obediente, volvió al comedor para seguir durmiendo. Intente hacer lo mismo, mientras seguía pensando en las cosas que debería haberle dicho a la pobre señora desvariada.





